lunes, 30 de julio de 2012

Siento la tristeza.

                                                                  Foto realizada por el autor.

Siento

la tristeza

de ese territorio

entre la llama

y la oscura soledad

donde muero un poco

para descansar

del riesgo de existir


Arriesgándome.


viernes, 27 de julio de 2012

La firma.

                                                                  Imagen de la Red.


La ciudad
se hace reconocible para los perros
que olfatean su huella en el aire

Es una ciudad volátil
que rivaliza con las nubes
y planea como una excresencia
de los siglos
y sus mugres

Sus habitantes
unánimes
han marcado el territorio

Una democrática peste
como firma
en el reclamo a los dioses.

domingo, 22 de julio de 2012

La avidez.

                                                                  Foto realizada por el autor (Fuerteventura)



La universal avidez

desnuda su prontitud

en falsa solidaridad

afila dientes

saliva

y trasciende


Avisa

que a veces

se oculta

en mí.

jueves, 19 de julio de 2012

Estuve en el Pasado.

                                                                  Imagen descargada de Google.

Sé que estuve en el Pasado
porque flamean jirones de su enseña
en mis almenas interiores
y de vez
en vez
otro viajero
dice haberme visto
allí.

sábado, 14 de julio de 2012

Génesis paraverbal.

                                                                  Foto realizada por el autor.


No digas
con tres palabras
lo que puedas decir
con dos
ni dos
si solo basta una

Puede
que lo suficiente
sea un gesto
un roce
una caricia

Y el verso florece.

martes, 10 de julio de 2012

Mi racionalidad.

                                                                  Foto realizada por el autor (Atardecer en Fuerteventura)


Tengo mil razones
para no tener razón
y esa es la razón
que me hace razonable.

viernes, 6 de julio de 2012

Más allá de la luz.



                                                                    Imagen de la Red.


Los muertos
atraviesan la luz
y al otro lado
arriban
como lavados muñecos
para solaz de Dios
que los manosea
y besa
con divino encanto
y les hace contar sus vidas
una y otra vez
hasta que dice con mal humor
¡Eso ya lo escuché!

les arroja
uno a uno
al cesto de la nada
con un irónico
¡Adiós!