domingo, 30 de marzo de 2014

Cíclope desparpadado.


      Un ojo sin párpado. Mal, está mal. Esto de los estados es complicado y en ocasiones doloroso. Lo grave sería no ver. Pero en general es un problema. Así quedó el cíclope de mi historia. Es mi capricho. Un cíclope desparpadado entre dunas viajeras, lamentándose con grandes alaridos que se enarenan sin ecos. Sus huellas, ciclópeas huellas, denuncian su visión plana, su errático llegar a ninguna parte, su angustia. Él vive en mí y no soporto la irritación visual y emotiva, quiero no ver, poder cerrar el ojo y dormir, soñar y despertar a pestañazo limpio ante el fulgor.
                                  

martes, 25 de marzo de 2014

Escenas de la infancia.

Veo
un nido de relámpagos
arropados
por un croar profundo
en la inmensidad de la tarde


Aspiro
el húmedo clamor de la tierra
a las puertas de la noche
clamor de hierbas
y caballos
invocando a los cocuyos
mientras un pájaro busca refugio


Mamá enciende la lámpara
y espera
la noche acampa en mis párpados.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Las pequeñas ternuras.


 

Las pequeñas ternuras

de cuando la palabra hace mutis

para dejar hablar al roce

un aquí estoy

este es mi calor

el hogar de mi piel

para tu frío

 

Las pequeñas

y  arropadoras ternuras

de esas miradas

que nos absuelven

con una idolatría callada

llama

calidez en la confianza

 

Esos silencios nuestros

que nos salvan.

martes, 11 de marzo de 2014

A mi padre a 16 años de su muerte.


Hace un rato te vi

padre

me mirabas

 y  el largo camino de tu savia

ascendió desde mis raíces

y sentí temblar mis ramas

con la vital energía de lo que existe

 

Me dije

No es posible


dijiste

Es solo el espejo

el resto eres tú

que soy yo

en el tiempo que te acompaña.

sábado, 8 de marzo de 2014

El solo.


Allí

cuando estaba solo

venían a él

todos los destinos

y el suyo era

la síntesis de la agonía

de un fragmento del mundo

 

Lloraba

al verse revelado

en esa porción del abismo.

 

martes, 4 de marzo de 2014

En el extremo.





En el extremo


un piano se desvive


por colorear


el vacío que precede


al raro estado del mundo


en el que tu sonrisa


le dice a otro


que me has olvidado.