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De repente todos los árboles están ahí
con sus cantos de pájaros
sus flores
y aromas
a la medida de mis apetencias
como una pausa del caos universal
un flash de acomodo
y sonrío
feliz
casi satisfecho
y me poso entre las ramas
y empiezo a cantar.

3 comentarios:
Bello poema. Esos instantes (esos flash) son los que nos salvan aún en el desierto. Algo verdadero.
Un abrazo.
Abel German
Que gusto verte sonreír, feliz y satisfecho…pero más aun, oír tu canto de libertad. Estos momentos son una gracia divina.
Felicidades querido amigo…canta…canta y sé feliz!!!
abrazos grandes.
Hermoso poema, Andrés, con esa virtud de transferirle al lector la emoción que expresa, como si la evocación de esos instantes, efímera pero maravillosa, fuese nuestra por un instante.
Un abrazo
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