Hoy he visto la vela.
No me sorprendió, lo sospechaba desde siempre, pero nunca la había visto ahí,
detrás de mi frente, chisporroteante,
con una llamita pálida en mengua. La cera formando vistosas figuras, como de ángeles derribados
en una batalla celeste que me incumbe, figuras que algunos presumen interpretar
y así evitar sorpresas, pero eso no me importa, he visto lo que
tenía que ver, la llama está a punto de extinguirse entre los ángeles. Ahora no
sé qué hacer, pues debería, supongo, hacer algo que nunca he hecho. Pero no, sigo mi rutina, con solo un ligero sesgo de
perplejidad.
Impronta en las dunas.
Blog de poesía y aproximaciones. Todo es posible en el territorio del asombro. Balbuceos de criatura encomillada por infinitos desde su soledad compartida.
lunes, 20 de mayo de 2013
viernes, 17 de mayo de 2013
La habitación sin paredes.
Imagen descargada de la Red.
Habito
una habitación pequeña y me desplazo por ella levitando a través de neuronas vociferantes que se las
arreglan en su barullo para darme la
sensación de infinito y ni que decir de eternidad todo es posible para este ser incorpóreo que
soy habitando este cuerpo animal y es divertido el juego pleno de hallazgos aleatorios mágicos para construirme y construir lo que
se supone está afuera y solo se manifiesta en caprichosas ondas que manipulo a
mi antojo o no tanto pero si no me
quejo he hecho un mundo que me place y
transcurre porque no tiene otro modo y me sorprende me gusta que me sorprenda y
hablamos hablo y una que otra vez
escribo a través del cuerpo y en realidad habito una habitación muy
grande que he construido para no chocar con las
paredes.
viernes, 10 de mayo de 2013
Insomnio creativo.
Recorte y edición de foto del Sol en la Red.
Anoche me acosté y al dormirme, empecé a soñar que estaba despierto. La
habitación era la misma, con su decorado de siempre y esa luz que no se sabe de
dónde viene, pero pone todo en su lugar, yo y la cama, ella no estaba, por eso
supe que dormía aunque presumiblemente
oía sus ronquidos, pero podrían ser los míos, ella dice que ronco, en fin,
estaba desvelado o develado, insomne, en mi cabeza revoloteaban ideas con un
revoloteo de ángeles decapitados y los ectoplasmas iban de un lugar a otro como
criados malcriados, eso debe ser por culpa de Heisemberg y su esotérica
indeterminación cuántica que en su inalcanzable belleza matemática permite a los profanos explicar
“científicamente” cualquier disparate y que si universos múltiples, paralelos o discordantes, hacen de
mi cuarto un cruce de caminos entre diferentes dimensiones y hasta yo paso
delante de mí, con desparpajo, con unos cuantos años menos y un poco más de
pelo y otros muertos, conocidos o desconocidos, vestidos o en pelotas, raros.
Es estar y no, vigilia y ensoñación, algo realmente divertido si al día
siguiente no tuviera que trabajar, pero tengo y estoy cansado y un texto me da
vueltas en la cabeza, zumbón, frágil mariposa alrededor de la lámpara de mis
ideas, primero es un verso “palomas eléctricas en la torre del deseo,
corrosivas, susurrantes palomas” y luego un largo cuento del que solo asomaba
su naricita el comienzo: “Una vez en Erase…” y luego una larguísima novela de
varios tomos, sin comienzo ni final, como la eternidad y la fama, novela
original, impactante, mi Harry Potter personal, como para no tener que trabajar
nunca más y dedicarme a la infinitamente gratificante labor de crear, aunque
sea en interminables e inútiles insomnios y las ideas van y vienen, se
arriesgan en una avalancha y si yo fuera un genio tendría en la mesita de noche un cuaderno y un
“boli” para no dejar escapar nada o mejor un noteboock, pero no, hasta ahí no
llego, mañana, me digo y claro, mañana se me olvida como los sueños, porque es
un sueño y el texto sigue con su majadero descontrol y es como el monito de
Blas Cubas, de una rama a otra, repetitivo, chillón y me veo escribiendo cosas
a veces de un costado a veces del otro, la noche es calurosa, como la selva
propicia para el monito y se me ocurre una imagen que de alguna parte vendrá y
me veo en una veloz diligencia en el lejano oeste, envuelto en una nube de
polvo rojizo y un agobio de distancias con amenazantes ojos emplumados y de ahí
paso a un comienzo, no sé tampoco por qué, pero escribo sin escribir:”Rex nació
en Ohio” pero es arriesgado, no nacer en Ohio, sino escribir sobre él sin
conocerlo, podría informarme, es verdad, pero ya no es lo mismo, perdería
espontaneidad y encanto, escribí Ohio porque me gusta cómo suena o peor, tal vez lo
he leído en otra parte o en una película ¡qué sé yo!, pero no he tardado mucho
en llegar al mar o de estar en él, en alta mar, toda una montaña amenazante de
agua y una ballena blanca buscando su Ahab ¿Pero es que no se me ocurre nada
que no se le haya ocurrido a otro?, aunque, tal vez mi ballena es ese poema o
ese cuento o novela que arroja sus chorros de imágenes en los horizontes de mi
insomnio. A estas alturas todos me han abandonado y se dicen: ¿No debió mejor
seguir escribiendo textos cortos? ¡Pero se han quedado dormidos, qué suerte!
Espero releer esto y dormirme de modo real y poder despertar como dicen que
Aquel manda y disfrutar de los ronquidos de ella y de ella más allá de los
ronquidos y amanecer, asistir a mi trabajo, cansarme hasta más no poder, no pensar
y cuando llegue la noche, acostarme y despertar.
domingo, 5 de mayo de 2013
En un lugar para ver.
Foto descargada de la Red (editada).
(En el escenario, la luz cae sobre los dos actores, un cono de luz
para cada uno, lo demás, penumbra)
Act.1: ¿Quiénes son esos? ( y abarca con un gesto el área de butacas)
Act.2: ¿Quiénes?
Act.1: ¡Ellos! (Repite el gesto anterior)
Act. 2: ¡Pero qué dices...ahí no hay nadie! (Y hace el mismo gesto que
el otro)
Act. 1: No, no estoy loco, los veo, los escucho, cuchichean, tosen y
hasta ríen.
Act.2: Debes calmarte (Arrastra una silla aparecida de no se sabe
dónde)… ¡siéntate, cálmate! Estamos solos ¿sabes? ahí afuera, nada, ¡nada de
nada! ¡Convéncete! … ¡Ya quisiera yo!...podríamos aspirar a un aplauso, un
abucheo o cualquier cosa… ¡pero no hay nadie!
Act.1: ¡Nadie! (Dice con énfasis)…tú, yo y ¡nadie! Entonces… ¿cuál es
el sentido?
Act.2: (Con un gesto ambiguo) ¡Pues ninguno…parece que ninguno!
Act.1: ¿Oíste?
Act.2: ¿Qué?
Act.1: La tos.
Act.2: No, no oí nada.
Act.1: ¿Tampoco oyes
ese murmullo? Ahí hay personas, más de una…
Act.2: Me preocupas…debes
descansar, si piensas con atino, poco importa lo que hay fuera de nuestra
escena, somos lo que somos y no podemos salirnos del libreto, así que olvida
tus preocupaciones epistemológicas
Act.1: ¿Epistoqué…?
Act.2: La preocupación
por saber…la respuesta es el guión.
(Se apagan las luces.
Nadie en el escenario. Nadie en las butacas. Se presume un aplauso en el oscuro aire
de la medianoche)
lunes, 29 de abril de 2013
Y sin embargo, estuve.
Foto realizada por el autor.
No
me avisaron y sin embargo, estuve. Sucede que hay gritos en las costuras de la
noche o el canto de ciertos pájaros en el ensueño, sopores de la razón. Espejos
de aire, susurros del tiempo entre insomnios, modos para hablar con los
oráculos sin saberlo. Lo supe y caté los derrumbes con amargor, salivando
miseria en la memoria, desgarros en la piel invisible de los deseos, olor a
humo tierno de amores chamuscados. Descifré todo eso, con estupor, como quien
lee las entrañas de un cervatillo muerto. Todo vino a mí con su vestido de culpa
enmascarada, con ese perfume zafio que irrumpe en mi memoria y desordena los
mapas. Entre los descuidos del humo entreví, esa mirada suya que se escabulle y
enrumba a un destino que me aparta. Me sentí advertido acerca de cierto escape,
en un gesto fatal que me excluye. Acudí, por si necesitaba ayuda, no me la
había pedido, no me la pediría, para ella yo era el verdugo. Cuando abrí la
puerta, ya no estaba. La habitación vacía, intentaba comunicarse con un silencio
harto, que provocaba vértigo. Salí, sin rumbo definido, pero algo me
arrastraba, siempre por una misma calle, que era todas las calles de una ciudad
imposible, aquella que soñamos los dos antes de las bifurcaciones. La ciudad
con su puente sobre el curso seco del rio mágico, nuestra ciudad. Y allí estaba,
en la baranda que reta los límites con llamados sanadores, balsámicos. Me acerqué
despacio para no asustarle, pero sin volverse, dijo: ¡Mira! y con un gesto
vago, señaló el vacío y no quise mirar, ya era demasiado tarde.
jueves, 25 de abril de 2013
En ese salón.
Recordando a Matisse
Sé que mis palabras no son música
aunque haya ritmo en mis palabras
y pasos de íntima danza
en el salón de la luz
pero te doy mis palabras
como invocación de la música
como invitación a la danza
Yo
y
Tú
en ese salón.
.
Sé que mis palabras no son música
aunque haya ritmo en mis palabras
y pasos de íntima danza
en el salón de la luz
pero te doy mis palabras
como invocación de la música
como invitación a la danza
Yo
y
Tú
en ese salón.
.
miércoles, 24 de abril de 2013
Águila voyeur.
Foto descargada de la Red.
Sueño de águila
cazando desnudez
en la íntima prodigalidad
del que ignora
y se entrega luz
al ave que planea
voraz
con sus garras convulsas
y el pico dispuesto
a una rara claudicación.
Sueño de águila
cazando desnudez
en la íntima prodigalidad
del que ignora
y se entrega luz
al ave que planea
voraz
con sus garras convulsas
y el pico dispuesto
a una rara claudicación.
domingo, 21 de abril de 2013
Las implacables.
Foto realizada por el autor.
Las palabras
implacables
enladrillan
el templo que habito
y me habita
vasto
e incomprensible templo
en el que soy el Dios
y el penitente
de una imprescindible creencia.
Las palabras
implacables
enladrillan
el templo que habito
y me habita
vasto
e incomprensible templo
en el que soy el Dios
y el penitente
de una imprescindible creencia.
viernes, 19 de abril de 2013
El Tigre de Blake.
Imagen descargada de la Red.
La noche que William Blake
hacía del Tigre resplandor
"in the forest of the night"
ese tigre
aún no existía
brota
domesticado por las palabras
haciendo espectáculo
su temida simetría
con intenso olor a riesgo
Único en su especie
no le teme al fuego
es llama
en el país
donde siempre nos atrapa.
La noche que William Blake
hacía del Tigre resplandor
"in the forest of the night"
ese tigre
aún no existía
brota
domesticado por las palabras
haciendo espectáculo
su temida simetría
con intenso olor a riesgo
Único en su especie
no le teme al fuego
es llama
en el país
donde siempre nos atrapa.
domingo, 14 de abril de 2013
El último cuervo dormido.
Imagen descargada de la Red.
Y allí estaba
el último cuervo dormido
en el cable oscuro de la lluvia
más allá de la tarde
al margen de cualquier nostalgia
como un suicida arrepentido
soñando con muertes ajenas
con ojos ajenos
y otras soluciones
que no caben en este poema.
Y allí estaba
el último cuervo dormido
en el cable oscuro de la lluvia
más allá de la tarde
al margen de cualquier nostalgia
como un suicida arrepentido
soñando con muertes ajenas
con ojos ajenos
y otras soluciones
que no caben en este poema.
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