martes, 19 de mayo de 2015

A un instante de Mayo.

A José Martí, con pudor.
…un caballo blanco pasa por la velada muchedumbre y oigo voces y estampidos aromas que se rebelan heridos por un relámpago de plomo el verde se difumina y el sol es apenas una medalla descolorida en el pecho del creador atado a sus criaturas que lo crean cada día a su imagen y semejanza y es difícil ser dios en un instante de mayo cuando agoniza la centuria las aguas fluyen ahí a los costados y también todo el dolor de una vida de entrega sin otro rédito que el dolor lacerante y la mordida de los dientes verdes y hace que apresure el trigal el diente duro porque amaneció esta mañana a pesar de los necios con su maldad al uso y oigo ese tronar que escandaliza a la yagruma y las florecillas con sus emanaciones alteradas por el rocío nocturno y el abrupto despertador de las tibias caricias y voces sudor también de hombres y bestias y tal vez quiero morir porque conozco al hombre y lo he encontrado malo y no tengo a mi niño para acariciarlo y arrojarlo al mar con bandera de gala barquito blanco duele mucho en la tierra un alma buena y la soledad como un disturbio esa sed con que se busca una mirada donde amoldarse un tibio resplandor digamos porque ser hombre es algo más que ser uno mismo lo que me duele no es vivir me duele vivir sin hacer bien o que el bien que hago se escurre por las cloacas de la ciudad que me enferma con sus pasillos enfermos y las sucias esquinas asustadas cuando se oyen los pasos de la medianoche y si muero ahora sol azul y hierba mi frente limpia como esta vitalidad de primavera no es una traición la luz me devuelve de cara al sol quiero morir la muerte pasa su lengua rabia cerca de mi piel la pólvora extranjera entre mariposas y abejas me busca terrible enviada la bala clavo para clavarme en la cruz de la memoria entre dos serpientes líquidas me arde el pecho como me ha ardido siempre de nuevo niño el esclavo azotado los seibos el grillete inmundo y lino con sus doce años engrillados apaleados ultrajados y aquellos hombres puros de manos encalladas venid tábanos fieros venid chacales venga a mí y mate venga madre y padre y la mujer con su mordida de espina de rosa pero mordida y los hombres buenos a crucificarme porque son buenos los que crucifican y yo no sé si soy bueno y bueno es este dolor que me clava a la tierra tibia mi tierra a la que se une mi sangre y están lejos los estampidos y los gritos y mi caballo blanco flamea enmarcado por las nubes busca saltando a la rosilla nueva del valle pálido…


1 comentario:

Abel German dijo...

Es un gran reto escribir un texto sobre Martí y no caer en el lugar común y en el panfleto sentimental y/o patriótico del montón. Es un gran reto que me parece has superado con creces. El texto es original y hermoso. Un magnífico homenaje. Un abrazo.