lunes, 15 de octubre de 2012

Cuando miro sin los ojos.



Cuando miro sin los ojos

veo la sombra de la luz

un mundo de siluetas amorfas

sobre el tapiz de los sueños

y la inversión del olvido

sin asombros

como si de nuevo se viviera el origen

un instante después de la Voz.

5 comentarios:

Marinel dijo...

Es la mejor manera de mirar,la mejor hora,el mejor lapso de tiempo que atrapar,el mejor hallazgo...
Besos.

mendiga dijo...

quizas todas las siluetas provienen de un mismo cuerpo

Anónimo dijo...

Un bello poema que me recuerda la importancia de mirar sin los ojos, hacia dentro, donde seguramente se produce "la inversión del olvido". ¿No es eso lo que nos enseña la leyenda sobre Demócrito?

Un abrazo.

Abel German

Teyalmendras dijo...

A veces los ojos confunden y nos muestran lo que nunca debio ser.

Genial

Saludos almendrados ;)

Clara Schoenborn dijo...

Me encantó, me encantó. Abrazos.