sábado, 27 de octubre de 2012

Los cuatro.

                                                                  Foto realizada y editada por el autor.


        Me dijo que la noche era transitada por abismos. Yo lo sabía. La noche es un jugar con la muerte para afianzar la vida. Dije. Ella me miró dentro de sí, al que la habita, le sonrió. Ese yo está allá, a merced de su memoria. Estoy aquí, estuve tentado de decir, pero como a pesar de todo la sentía íntima, me identifiqué con el que la habitaba y afloró mi sonrisa. La noche se tornó atemporal, entre alegre y triste, rara. Besé a la que está dentro de mí. Ella besó al otro y los cuatro fuimos felices a pesar de la noche.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Maravilloso poema, Andrés. Con un toque de ironía y un ritmo que atrapa. Gracias por textos como éste.

Abel German

Elvira Daudet dijo...

Prosa poética llena de originalidad e ironía, muy buena.

Gracias por volver a casa, Andrés. y por tu cariñoso comentario.
Un abrazo
Elvira

Hanna Xesco dijo...

Una prosa muy creativa, me gusta.
Te agradezco por seguirme yo te visito y me quedo. Besos