martes, 19 de agosto de 2014

Coto íntimo.

Ladridos
recónditos
una jauría íntima
a caza
de una liebre infeliz
equivocada en el coto
ladridos
y miedo cerval
en el laberinto de la noche
dentro de mí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionante, Andrés, cómo atrapas ese sentimiento que está en la esencia de la vida; la lucha interior que libramos en y por nosotros mismos; ese miedo cerval. Son diez versos que abren una puerta a lo que somos, y muestran un horizonte lleno de interrogantes que, paradójicamente, nos iluminan.

Un abrazo.

Abel German

Azzul. dijo...

Ya amanecerá. Besos.