jueves, 4 de febrero de 2016

El milagro.

Imagina
que te secas de una lluvia
que no ha caído
pero una humedad trascendida
te cala con una vibración de rayo mudo
como un destello de memoria
en la perplejidad de un resucitado


Imagina
que llueve de algún modo
y te despiertas
como alguien que sabe algo
pero no lo recuerda

Imagina
que te llaman
y no respondes
porque no entiendes a los pájaros
y sin embargo
vuelas
vuelas

Deja de imaginar
y anda
anda
te llamas Lázaro.
      

1 comentario:

Abel German dijo...

Ese "milagro bíblico" es de todos los descritos en la Biblia quizá el más perturbador. Por eso ha dado tanto de qué hablar en la literatura y en las artes. Este poema expresa muy bien esa posible perplejidad del resucitado y, en alguna medida (así lo veo yo), la inconveniencia del milagro como tal. Buen poema, hermano.