viernes, 21 de octubre de 2011

Alarido blanco.

Foto del autor con CD (Fuerteventura)

Cuando te llamo
permito una rebelión en mi cordura
acepto el reto de mis fantasmas
la mirada abisal
sin párpados
desde mis olvidos
provocando a los dolores yacentes
hasta que los muertos se confunden
y parodian su ser
en una grotesca niebla
exhalada por los relojes
que se desangran
en las alamedas de la nada

La noche exprime
sus inquietantes glándulas
me exprime
y crujen en mí las maderas 
de los muebles antiguos
su doble muerte
ausencia que habla.


6 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Aceptar el reto de los fantasmas, a veces es peligroso, y otras, necesario.

buen poema.

Un abrazo.

mendiga dijo...

uy si querer olvidar es recordar. pero a quien le sirve saberlo?

Leticia dijo...

La memoria es la presencia en la ausencia, vital para el seguir la senda de la vida.
Tu poema bello, en su interior lleno de añoranza y certeza de nuestra cita, esa que es como nuestra sombra desde niños.
Mi afecto poeta.

Mía dijo...

Una llamada a la gran nostalgia,se intensifica en cada momento de tus versos.

Saludos.

Abel German dijo...

Un poema con un ritmo sostenido que atrapa e imágenes de gran plasticidad y fuerza. Un poema redondo que te agradezco.

Clara Schoenborn dijo...

Me encantó esa idea de la doble muerte que se encierra en aquello que nos rodea porque todo tiene que morir para luego renacer en algo nuevo. Fantástico poema que llora la inevitable pérdida que se encierra en el tiempo.