viernes, 27 de julio de 2012

La firma.

                                                                  Imagen de la Red.


La ciudad
se hace reconocible para los perros
que olfatean su huella en el aire

Es una ciudad volátil
que rivaliza con las nubes
y planea como una excresencia
de los siglos
y sus mugres

Sus habitantes
unánimes
han marcado el territorio

Una democrática peste
como firma
en el reclamo a los dioses.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La polución de la ciudad denunciada en un magnífico poema que rivaliza con el misterio de algunas de las ciudades inventadas por Italo Calvino, y que me recuerda el final de ese libro: "...buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio."

Un abrazo.

Abel German

Giancarlo dijo...

Le grandi città sono tutte cosi, purtroppo!! Felice fine settimana a te...ciao

Graça Pereira dijo...

As grandes cidades denunciam tanta coisa...até mesmo palavras para um poema maravilhoso.
beijo
Graça