viernes, 18 de enero de 2013

Crónicas familiares.

Siempre pude cabalgar una nube en complicidad con mi abuela, también pude muchas otras cosas antes de pretender apedrear la luna. Entonces me dio a fumar campanas y no pude dormir con los repiques. Deambulé insomne entre las sombras, deshojando huellas y preocupaciones con las torpes manos de mis pecados. Me hice adulto, abruptamente, en forma de pararrayos de un campanario acosado por nubes tormentosas. Mi abuela, ya muy niña, se durmió contando estrellas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un hermoso y tremendo texto. Excelente "crónica" que te agradezco como sabes por más de un motivo.

Un gran abrazo.

Abel German

POESIAS SENSUAIS E CONTOS dijo...

Belas expressões o seu texto

Lyliam dijo...

Es sencillamente precioso poeta, se me llenaron los ojos de lágrimas. Mi abu también murió siendo muy niña. Gracias por dejarme conocerte, un abrazo desde Uruguay.