domingo, 21 de abril de 2013

Las implacables.

                                                                  Foto realizada por el autor.


Las palabras

implacables

enladrillan

el templo que habito

y me habita

vasto

e incomprensible templo

en el que soy el Dios

y el penitente

de una imprescindible creencia.

7 comentarios:

Ángeles dijo...

Muy bueno tu poema, Andrés, es cierto que somos el Dios y el penitente de nuestras vidas y nuestras palabras... Me gustan mucho los tres últimos versos del poema, porque en ellos está toda la síntesis lírica de él...

"en el que soy el Dios
y el penitente
de una imprescindible creencia."

Un saludo y feliz domingo

Sindel dijo...

Impresionante poema, me encanta tu manera de escribir los poemas.
Este en especial me tocó en un día en que me siento así, Dios y penitente a la vez.
Un beso.

ana dijo...

Somos nuestro todo y nuestra nada,nuestro problema y nuestro remedio. Bonita foto.Un saludo

Oz dijo...

Excelente post amigo, muchas gracias por compartirlo, da gusto visitar este espacio. Te invito a visitarme en:
http://leyendas-de-occidente.blogspot.com/

Un gran saludo, Oz.

Anónimo dijo...

Excelente meditación sobre el significado de la poesía para el poeta. Es todo un desafío que resuelves de un modo perfecto.

Un abrazo.

Abel German

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Hola, Andrés:

Somos loe escribientes de nuestra propia historia, no cabe duda.

Un placer volver a leerte.

Un abrazo.

Abel German dijo...

Las palabras son eso, sin duda. En gran medida son (implacables) lo que somos: esa creencia que construimos y, a la vez, nos atrapa. Lo dices muy bien. Un gran poema.

Abrazos.