martes, 2 de julio de 2013

El alivio.

                                                                  Imagen de la Red, editada por mí.

    Hay que tener valor para evaporarse en el sendero de los sueños que se hacen víscera y duelen cuando se golpean. Es un valor efímero, franco, como susurro de lamento en los mástiles al avizorarse el naufragio. Brota una música untada de lontananza, desabrigo y expulsión, una omisión en el desperdicio de las aguas. Ya esfumado, nada acontece, salvo el alivio.

5 comentarios:

Jorge Donato dijo...

Unas letras preciosas
Saludos.

Moon dijo...

Un texto lleno de contenido.
Saludos.

Guillermo Iglesias dijo...

Ignoro, Andrés, porqué tu prosa que tan bellamente devela una intuición, concita para mí la misma intensa emoción que los estos versos de Borges:

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Un abrazo.

Humberto Dib dijo...

Dices mucho en pocas palabras, me gustó, si señor.
Un abrazo.
HD

Anónimo dijo...

Ese alivio, ¡cuánto nos dice! ¡Cuánto nos hace pensar, o suponer, que nos dice! Eso es lo grande. Que siempre logras despertar en uno esos ecos. Esas consecuencias.

Gracias.

Abel German