jueves, 29 de agosto de 2013

Efímero entre las dunas.


 

    He habitado lugares tan deseables como este que ahora detesto. El problema no es el paisaje que habito, sino el que me habita. Siempre he vivido en el desierto persiguiendo espejismos, siempre he sido un espejismo, un efímero descuido en la veleidad de las dunas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, Andrés, es cierto. Tu poema es real, y eso es lo más grande y mejor que puede decirse de cualquier texto.

Felicitaciones y un abrazo.

Abel German

Guillermo Iglesias dijo...

Duele la inteligente certeza de esa visión. Quizá, Andrés, haya que coincidir con Schopenhauer y entender “el mundo como voluntad y representación”. Reservarse, digo, la posibilidad de cambiar el paisaje.

Excelente, amigo. Un abrazo.

brujita dijo...

AÑORA EL MAR

EN LA SECA LLANURA

EL SECO TRONCO...


Un beso volado.

Gala dijo...

Nunca es el paisaje que queremos habitar, sino el que realmente nos habita.
Y ahí solo nos queda el sueño, la intención mientas sorteamos las dunas de la realidad.

Besos mediterráneos.