sábado, 25 de mayo de 2013

Aquí se habla de arácnidos.

                                                                  Imagen descargada de la Red y editada.



 

    La idea que tengo acerca de otros mundos, tiene que ver con la que tengo de este. Mundo que desconozco casi lo mismo que la más remota galaxia, nacida justo después del cataclismo, que es algo como decir  cualquier día, allí por Oklahoma o Iraq, tal vez dos puertas más allá en este edificio. El  desconocido siempre va al lado de otro que también le desconoce, absorto en pantallitas táctiles conectadas al resto del mundo,  en soledad con pensamientos ajenos y ríen como los locos, ausentes, pero no con una  risa compartida sino abstracta. Cuando alguien llega ante mis ojos, he dicho alguien, se sobreentiende entonces que no es mi gato, resbala un “¡Hola!” de un automatismo excluyente, él sigue escalera arriba y yo escalera abajo y vamos al mismo lugar  lo equivalente al  inmovilismo de la rutina y de repente caemos en la Red de  una Mega araña intangible que te abduce con sus inagotables cantos y máscaras, multitud que te arropa con sus palabras e imágenes, sus falsos puentes y te invita a que te desnudes, te permite dejarte el antifaz y soy segura, dice y te confiesas a la diosa de los mil ojos y mil patas que te ausculta y se calla el diagnóstico y lo archiva para esotéricos fines y presumes de cientos de amigos, me conoce todo el mundo dices, me siguen y sigo y te acuestas, se acuestan, consigo, seducidos por  su universo de vacuidad y te duermes, tóxico, envuelto en la invisible sábana de las ondas. A tu lado, su lado, alguien respira y sueña, con un mundo donde aún la gente se toca y habla, danza piel a piel, corren de la mano entre los árboles donde inocuas arañitas tejen sus trampas para poder cenar.


2 comentarios:

Ceciely dijo...

Lo sé y lo sabemos todos Andrés. La diferencia está en que unos, nos extasiamos e identificamos con lo que ciertos escritores dicen, sin importarnos si responden o sin pensar en lo que puedo obtener del otro. Me gusta empaparme del sentir y de la magia…de su momentum y de su dolor.
He pensado mil veces lo que expones y no he caído en la trampa. Sé y conozco el circo y aunque todos lo integramos, con máscaras o sin ellas, seguimos ahí.
Yo, escojo mis lecturas y solo me quedo cuando las palabras e ideas del otro me llegan…y tú sabes transmitir profundidad. Excelente prosa.
Un abrazo y buen amanecer.

Anónimo dijo...

Un magnífico texto, Andrés. Una excelente advertencia para todos los que vivimos en este mundo tan lleno de arañas con sus telas que nos engañan y aíslan, alejándonos de esa necesaria y cada vez más rara "danza piel a piel" que nos comunica y humaniza.

Un abrazo.

Abel German