sábado, 21 de septiembre de 2013

Crónicas del viaje.

                                                                                                Imagen de la Red.



De solsticios

a equinoccios

de lunes

a domingos

apeaderos

estaciones

un raudo viajar

con música de rieles

un subir

y bajar de pasajeros

fugaces miradas

de inexplicable complicidad

extrañas confidencias

tal vez roces o…

 

El viaje sigue

bajan y suben otros

de lunes

a domingo

de equinoccios

a solsticios

hasta que nos toque.

5 comentarios:

Guillermo Iglesias dijo...


Si, Andrés ese vértigo. Pero también la literatura… No, no la literatura, lo previo, lo que la genera, lo que nos lleva soñarla. Esa voluntad de detener la marcha, de eternizar una estación, de quedarnos para siempre en ese apeadero de inexplicable complicidad, extrañas confidencias, tal vez roces o…
Para que, cuando nos toque, haya valido la pena.

Excelente, amigo. Un abrazo.

brujita dijo...


La vida en sí, el camino que tenemos que andar... otras cara , otros paisajes, Andresti hacemos aquello que la vida nos da de sí... un paso tras otro.

¡Hermoso!


Besito volado

brujita dijo...

Andestdi, perdona Andrés me lié con tu nombre...

Pluma Roja dijo...

Hasta que nos toque...sí

Saludos cariñosos.

Aída

Anónimo dijo...

Magnífica la fluidez de este poema. La fluidez del tiempo... del viaje. Y luego estremece ese verso final cargado, pese a la evidencia, de misterio; ese verso que es como un corte brutal, una especie de hachazo que sin embargo se espera con calma, como que es inevitable.

Un abrazo.

Abel German