sábado, 5 de octubre de 2013

El ajuar.

                                                                   Imagen descargada de la Red.


Se había dormido

en la pátina de los descuidos

dormido

y rodado

hasta un estancamiento del delirio

para saborear

el desasosiego de existir

cuando el tiempo declina

ríspido

como un añadido

a la renuncia de los ángeles


Por eso aceptó

el ajuar de cosas inútiles

táctiles

donde acariciar

la sed

y hambre

de su frustración.

1 comentario:

Anónimo dijo...

De nuevo, Andrés, metes el dedo en la llaga; y lo haces con poesía, con verdadera poesía. Quien lea esto no puede menos que mirar alrededor y preguntarse, ¿también me habré dormido?, ¿mi ajuar será todo de cosas inútiles? Llama a reflexionar sobre algo esencial.

Un abrazo.

Abel German