lunes, 26 de mayo de 2014

Repisas del aire.


Ese carrusel en ruinas

esas voces oxidadas

inalcanzables paraísos al lado

a la derecha

y mi infancia transcurriendo

en un tobogán

un dejarse caer

resbalar siempre

hasta que el vértigo

se apodere del estómago

resbalar

vomitar…

 

Seguir así

antiguo

como esos relojes

abandonados por el tiempo

en las repisas del aire.

4 comentarios:

Marinel dijo...

Son unos versos anclados en un dolor para nada amortiguado en el tiempo, sino, más bien, todo lo contrario...
Un abrazo.

guillermo iglesias dijo...

Andrés, no sé en qué verso la eternidad acecha, sé que la sentí, como un deseo que en el poema se vislumbra. Un deseo púdicamente celebratorio. Sé que un texto literario es "una máquina de generar interpretaciones". Ésta que te ofrezco, tan errónea como cualquier otra, me deja la grata sensación de que mi amigo está bien, está vivo y con ganas de seguir creando belleza.
Un fuerte abrazo.

alexander lopez dijo...

Siempre he pensado que la habilidad del poeta para decir tanto en tan poco es maravillosa. Es una pena que la vida no me haya regalado tamaño don.
Me gustó mucho, qué te puedo decir...
Saludos.

Anónimo dijo...

Andrés, te agradezco mucho este poema. Creo que describe magistralmente una sensación común. El cierre tiene además la magia de su misteriosa claridad. Esos relojes abandonados por el tiempo en las repisas del aire desbordan la imaginación y plantean preguntas insuperables.

Un abrazo.

Abel German