sábado, 21 de febrero de 2015

Sé de la sed.

Yo sé que pasan caballos
por algún lugar del desierto
que hay ojos descifrando dunas
en complicidad con el cielo
y hay polvo
hay viento
y reptiles como areniscos relámpagos
ocultos en los espejismos
para prodigar su veneno
Sé de la sed
y los sedientos
que alucinan
bajo látigos de fuego
acompañados en su maltrecho andar
por los espectros de sus muertos
Y sé que hay oasis
y hay misterios
en la noche un cielo para tocar
si lo permite el aliento del hielo
Y también sé
que nadie buscará mis huesos.
 

1 comentario:

Abel German dijo...

Tiene un aura de aceptación que, sin embargo, resulta valiente. Como un desafío. Me gusta.