martes, 29 de diciembre de 2009

Si he buscado dentro de ti.

Si he buscado dentro de ti
era para encontrarme
te he creado a mi imagen

Me he buscado en ti
y he fracasado

Pero siempre vuelvo
siempre
me gusta estar en mí
acariciarme
acariciándote.

Íntimos.

Hace años
caminamos juntos
y no sé cómo te llamas
ni siquiera nos hemos mirado

Hace años
y no te he visto el rostro
sólo tu mano en la mía
sólo mi mano
en tu mano
casi estamos seguros
de que algo nos ata

¡Hace tantos años!

¿Puedes decirme a dónde vamos?

sábado, 19 de diciembre de 2009

Visito mis urgencias.

Visito mis urgencias de capitán
que ha olvidado constelaciones
y nudos
apenas descifro la danza de los albatros
más allá de las sugerencias de las olas

Soy un decorador de nieblas
con horizontes camuflados

Visito mis urgencias
amenazado por las rebeliones a bordo

Sólo sé
que sea la Tierra plana o redonda
si persigo obstinado al crepúsculo
descubriré a dónde va el Sol
cuando nos deja
al pairo con nuestra memoria.

domingo, 13 de diciembre de 2009

A la tentación.

Tienes un color
y un olor para seducirle
un territorio insinuante sin orillas
cenizas discretas
y un aroma de lluvia
untada por el espíritu del mar

No le ames con sobras
no te viertas ánfora rota
sobre las ruinas de su edad

Déjale con sus ritos
sus papeles
sus poemas
no perturbes esa despedida
esa paz...

martes, 1 de diciembre de 2009

Una sensación.

Tengo una sensación
de cosas perdidas mañana
y que he encontrado hoy

La sensación de siempre

Tengo la sensación de vivir.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Solían preguntar (Vídeo)

Solían preguntar.

Solían preguntar por los caballos
y se les decía que no había caballos
que nunca los había habido
sólo una vaga colección de galopes esporádicos
relinchos
olor a heno
y ruinas como de establos
reminiscencias de algo que pudo ser
pero sucedió en otro camino

Los jinetes seguían preguntando por los caballos
y abrillantaban sus espuelas

Los niños galopaban corceles de palo.

martes, 10 de noviembre de 2009

Huele a tristeza tu mirada.

Huele
tu mirada
en ese lugar de hojas muertas
alfombras en los senderos del viento

Sabe
a beso tu mirada
en la boca sin besos

Se oye
tu mirada
pasos sobre las hojas
de la sombra de un deseo

Se siente
tu mirada
¡La siento!

El ave inmortal.

Detrás del año transcurren distancias y augurios, viajes interrumpidos al despertar. Al pasar de uno al otro mundo, lo incompatible son las omisiones, los vacíos en los discursos de las flautas y un timbal imprevisto. Un allegro moderato describe una parábola suicida en los límites, como si la luz creciera para sucumbir en una monótona penumbra. Suelo mirarme en un espejo hecho de segundos, contados por una coronaria insegura y quedo inconforme con mi imagen en disolución, esa desintegración sutil pero imparable, que me lleva al otro lado de estos asuntos. En mi pecho, entre cenizas, revolotea el ave inmortal, no sé si mi corazón resista.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Memorias prescindibles.

Hay una desdicha de trenes y esperas en mi memoria. Un olor a óxido que trasciende y se acomoda en mí prescindiendo de la metamorfosis. Olor petrificado. Andenes nocturnos poblados de cansancio y desaliento. Una extraña fe reptando por los rieles en madrugadas interminables. Un viajar inmóvil por el desespero y sus variantes. Ronquidos, susurros, romances inesperados. Estrellas entrevistas a través de bombillas esporádicas. Cuerpos, muchos cuerpos. Lo inevitable de un viaje a ninguna parte.

Calavera.

Casa que atesora la oquedad dejada por el único que la habitó y tuvo en ella la irrepetible cita con el unive...