martes, 30 de marzo de 2010

Soy el eterno testigo.


Soy el eterno testigo de lo que está por suceder y seguramente no sucederá, pero debiera. La posibilidad es un país perverso. Mi testimonio se hace de cenizas que anteceden los incendios, olvidos que reclaman la sustancia de un recuerdo, en fin, la nada retorciéndose para parir una criatura de espejo. Casi soy un poeta, pero me falta el oficio. Me falta la irresponsabilidad de los dioses.

3 comentarios:

Robert Soto Legón dijo...

Muy interesante la manera en que tratas el tema de lo posible, el puede que, el casi...Creo que todos nos identificamos con el "responsable".
Rotunda frase final, de las que se me podrían ocurrir a mí pero "ocurren", mis musas están pendientes literalmente.

Abel German dijo...

Un hermoso texto sobre la imaginación, el material más "concreto" de la poesía. Y del poeta; ese tipo que (de un modo u otro, por un camino u otro, con una u otra apariencia) siempre es testigo de esa nada que se retuerce para parir algo. También una criatura de espejo. Sin "casi".

Leticia dijo...

Un decir en prosa que seguramente es un supuesto, una paradoja entre el ser o no ser, dilema eterno.
Saludos poeta.