
Nosotros no esperamos a Godot, no esperamos a nadie. No esperamos. Venimos a este parque a otro o ninguno. Puede que los parques vengan a nosotros. Estamos. Ella ahí, yo a su lado. Es un modo. A veces creo que me sonríe y yo le sirvo de eco. No sé que tiempo llevamos en este u otro banco, si nos ha llovido o no. En ocasiones es como si la noche estuviera y otras un sol un poco frío, avejentado. Nos visitan los perros, la visitan, le lamen, a ella les gustan y les gusta. Son perros marginales, abandonados. ¿Ladré alguna vez? Me pregunto, puede, le gusté a ella, eso creo. Eso fue en otra vida. Será su olor, me digo, el de ella, por la fidelidad de los bichos. Le sonrío. No esperamos. Nos cagan los pájaros, sin rabia, simplemente nos cagan. No somos espantapájaros. Puede que Godot nos esté esperando...¡pobre!